RIMBOY

Dramaturgia: Natalie Séve / Dirección: Claudio Fuentes / Asistencia de Dirección: Carla Valles Elenco: Christian Séve, Ana Silva, Pamela Lizama, Paula Gutiérrez, Sebastián Pinto. Diseño: Víctor López, La Fulana Tetaro / Equipo técnico: Jorge Pericó, Giovanni Salinas.


Rimboy, escrita por Natalie Séve, es un proyecto de “La Fulana Teatro” en colaboración con la compañía “La Casa Rodante”, ambas procedentes de Santiago de Chile.
Durante  el  año  2010  se  llevó a  cabo  una profunda investigación en torno al texto teatral y a la obra  de  Arthur  Rimbaud,  además  del  análisis  de otros poetas “malditos” contemporáneos a su tiempo y de una serie de ensayos sobre la figura del poeta Francés.
A partir de dicho proceso, se ha elaborado una puesta en escena construida desde el despojo estético y la depuración de las emociones. Como cierre de esta primera fase, el grupo teatral llevó a cabo la presentación de una gira de pre- estreno por diversas ciudades de Europa durante los meses de Julio y Agosto.
Una  vez  finalizada  dicha  gira,  se  retornó  con  el material referencial que permitió concluir la puesta en            escena definitiva,       estrenada       en        Chile    a comienzos del año 2011.

Tomando como eje principal la vida y obra del poeta maldito francés Arthur Rimbaud, el montaje indaga en la locura, el misticismo, el abandono y la pasión que transformaron al joven escritor en un mito de la poesía moderna.
Mediante el monólogo de un personaje principal y su interacción con otros cuatro personajes, el texto explora la búsqueda trascendental de un creador por reencontrarse con la belleza, con su poder antiguo y con su esencia ancestral, tesoros que le fueron arrebatados de modo brutal cuando niño. A través de la ira y de su constante lucha por desajustar su modo de vida a cualquier convencionalismo, el protagonista se movilizará hacia la concreción de su gran tarea sagrada: VER. Para ello, romperá con cada mandato y con toda estructura que le impida expresarse como el gran Vidente que interiormente es. La puesta en escena se desarrolla en un montaje minimalista basado en la palabra como conductor principal y en los contrastes emocionales y lumínicos de los personajes, apostando por el despojo estético y la depuración de las emociones.